domingo 6 de junio de 2010

Mente

Por ahí tengo una mente lógica. La até a un árbol del camino y me fui, silbando incierta al clima tormentoso y grisáseo, feliz de mojarme en la lluvia, de morir con el pelo húmedo y las ropas pegadas, entumecida, labios púrpura.

Ahora el espectro en mi ha ido a buscar ese árbol. No es tarea difícil; todos a mi alrededor quierían eso, me empujan, me acompañanan, hablan (para mi gritan) a mi alrededor, me duele la cabeza horriblemente, ¿Cuando podré matarlos a todos...?

La cinta. Nombres y símbolos marcan, con una tinta rojo obscuro, configurando un sello. ...No hay retorno para los que mutamos, niguno de mis cuerpos conoce ya la decodificación, la acumulación de símbolos que podrían contener la clave. Salí de mi, sólo por tres razones dejé a sam en casa, un pequeño gran golem a quen insuflé
vida con las fórmulas correctas.

No hay retorno, man. Puedo mirarla, mi mente pasta, babosa e inútil, atada por la cadena simbólica e inquebrantable. Todos lloran mi muerte.

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